
Dos Caminos hallarás
En esta encrucijada Hermano,
Que no prometen
Ni principio, ni destino;
Sino la luz que reflecta
Este prisma defectivo.
Aventurarte tú puedes,
En este reino inhóspito,
Regido por un duunvirato
De tiranos quejosos.
Botín y campo de batalla,
Es la hostigada psique;
Condenada a ser por ello,
Laberinto en dorado,
Blanco y negro.




