El estanque dorado

The Chamber of Secrets (Harry Potter and The Chamber of Secrets OST) – John Williams

Aquel bosque era hermoso, pensaba mientras seguía una senda invisible guiada por su extraño compañero Nunca, el cuervo. La luz del sol se desvanecía por momentos entre las copas de los árboles, que poco a poco, a medida que avanzaban se hacían más próximos. La penumbra dorada y verdosa se acentuaba, pero lejos de parecer tétrico, le confería un ambiente de ensueño, como si en cualquier momento pudiera aparecer entre el musgo y las ramas un hada.

-Nunca, ¿este es el camino que lleva a mi casa? … no recuerdo haber estado aquí antes

El silencio por respuesta fue lo que obtuvo, como todas las veces anteriores que había intentado empezar una conversación.

-¿Falta mucho para llegar?

-Idem de idem – dijo una voz casi inaudible, como una brisa que murmurara entre las hojas. No estaba segura de haber escuchado esas palabras.

-¿Has oído eso Nunca?

Lejos de contestar apretó el ritmo batiendo sus alas con ahínco. Su vuelo se volvió errático, haciendo fintas entre los troncos a duras penas y quiebros imposibles. Blanca intentaba seguirlo, pero sus cortas piernas no le ayudaban.

-Nunca Jamás – dijo aquel susurro alargando las vocales – nunca jamás

La voz era dulce y lenta, pero se le erizaban los pelos de la nuca al escucharla. Le dio la sensación de que Nunca estaba en peligro y por lo tanto, ella también. Así que corrió tras el cuervo lo más rápido que pudo, con tal mala suerte que tropezó con una raíz que salía del suelo. Desesperada por no perder a su guía se levantó lo más veloz que pudo, pero fue tarde, Nunca había desaparecido en la oscuridad del bosque.

De repente su alrededor, le parecía amenazante y tenebroso. Oía voces pero no llegaba a escucharlas, sino a intuirlas. Parecieran que la llamaran. Se reían y cuchicheaban.

Siguió corriendo deseando encontrar al cuervo posado en una rama esperando. Gritó su nombre pero la foresta le devolvía su eco, como una burla a su soledad.

El sol pudiera ser que se hubiera ya ocultado, pues cuanto más corría menos se veía. Y cuando creyó que la tragaría la oscuridad completa, aparecieron las luciérnagas y aquel resplandor dorado que había delante de ella. Quizás fuera fuego, o quizás su casa. Y cuanto más se acercaba, más claro oía el rítmico tocar de un tambor.

-Pum, pumpum, pum – como si fuera el propio corazón del bosque quien latía, al mismo compás que el de ella.

Frente a ella surgió un estanque de aguas doradas como la cerveza, pero más brillante, casi de forma sobrenatural. Sin embargo, lo que atrajo su atención fue la figura de una mujer que resplandecía mucho más incluso que las aguas.

-Blanca… - su voz era tan dulce y tan familiar que se le saltaron las lágrimas - … Blancaven, Blanca, regresa

Y aquel tambor retumbaba en sus oídos hasta ensordecer.

- ¡Basta! – dijo, y el ruido paró…

La dama bajó la cabeza y se fue difuminando, parecía triste.

-¡Espera vuelve!, me he perdido

-Blanca, vuelve… - dijo casi a punto de desaparecer.

-¿Si no me he movido? ¡Eres tú la que se marcha!

Nada pudo hacer para retenerla, y finalmente se quedó sola con las luciérnagas.

Tenía mucho sueño, estaba sedienta y le dolían los pies. La hierba en ese sitio era esponjosa. ¿Y si descansaba unos minutitos?

-Síiii, descansa – parecía que zumbaban las luciérnagas, cantaban las flores y susurraban los árboles.

Se acercó a la orilla y comprobó que el agua estaba fresca. Tomó un poco y cuando la superficie volvió a serenarse,le pareció ver en el fondo a una niña durmiendo en una habitación blanca, con una cama de sábanas blancas y con un camisón azul. Pero solo fue una alucinación provocada por el agotamiento seguro. Dormir, debía dormir como la niña de ese sueño.

Continuación: El deseo de las hadas

Comienzo: El ciclo Inconcluso

Por Arminda C. Ferrera

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9 comentarios en “El estanque dorado

  1. un relato precioso, un ensueño lleno de misterio en el que se mezcla la inocencia de la infancia y la curiosidad.

    Me gustan también las fotografías y esas letras unas más grandes que otras le dan un toque mágico que se sale de la monotonía de los relatos corrientes e incita a leerlo hasta el final.

    Te felicito eari, está lleno de magia.

  2. Te invito entonces Endriga a seguir el camino de miguitas (véase enlace que te lleva al principio del relato) para que leas toda la historia si te apetece.
    HAz click en “Senda invisible” al principio del cuento 😉

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