En la oscuridad…

–         Puedes gritar cuanto quierasmiró a su alrededor abriendo sus manos como si quisiera mostrar todo el espacio a su alrededor – Estamos solos tú y yo.

Se acercó a su cuerpo atado suspendido en medio de la habitación, enfrente suya para que le mirara a los ojos y viera por sí misma que no iba a mentir:

–         Podemos hacer esto de dos maneras. Ambas llegarán al mismo resultado. La única elección que tienes ahora es cómo vas a estar cuando consiga lo que quiero – Se paseó a su al rededor sin apartar su atención de ella – A lo mejor albergas la esperanza que te salven, que mueras antes de que eso ocurra – se acercó a ella de nuevo para que sintiera su ansia – o que me conmueva tu dulce rostroemitió risita de complacencia – Primero, te negarás a hablar; anularé tus defensas con contundencia. Luego, intentarás mentirme, me enfadaré y desbarataré tus urdimbres con afilada precisión. Probarás mil maneras de evadirte pero yo estaré ahí como si estuviera dentro de tu ser llegaremos a ser íntimos amigos.

Olía su sudor, su miedo destilado en cada poro, mezclado con ese olor a rosas embriagador.

– No tengo prisa. Medita lo que te he dicho – lentamente se separó de ella y tomó rumbo hacia la puerta ¡ah, una cosa!, el hecho de que te hayas mordido la lengua para no conversar amablemente conmigo ha sido ingenioso y valiente pero recuerda: no necesito que hables.

Dedicado a Kïlme InnGrull

Historias de Nohm