Sobre la complejidad humana (8)

–  La vida no es fácil – dijo con pesadumbre-.
– No es que no sea fácil, es que es fascinante – le respondió mientras salía de la habitación arrastrando los pies, con la espalda dolorida  y con un remeneo interesante al caminar-.

El primero, cuando se quedó solo, se sentó donde pudo impresionado por la afirmación.

El segundo, mientras se marchaba pensó  el porqué dijo aquello a un desconocido; decidió no darle más vueltas.