Break (con pausa y sin prisa)

Hola a todos,

Por el momento al haberme mudado de casa no tengo internet, por ahora no puedo actualizar el blog, ni tampoco visitar las páginas que me gustan. Así que con paciencia volveré a postear in brevis, en cuanto solucione esos pequeños detalles.

Lista de detalles nímios y sin importancia:

1. Dormir en un colchón en el suelo

2. Comer sobre unas cajas de cartón, con cubiertos de plástico.

3. Sentarse donde uno pueda, el piso tiene metros cuadrados libres suficientes para elegir donde aposentar las nalgas in the floor.

4. Tener casi todas tus pertenencias en cajas hasta encontrar un lugar donde guardarlas.

5. Sin internet y sin televisión.

A pesar de todo la paso en grande.

Saludos y hasta pronto.

 

Sobre las luces y las sombras (2)

Sí amor, te quiero, tanto que duele,
Pero no puedo descender al pozo y sacarte.

No amor, no se han apagado las luces, no.
La oscuridad la llevas contigo adentro.

No amor, enciende la luz que llevas escondida,
Y verás, verás debajo de tus pies la senda.
Encontrarás así la salida

por Arminda C. Ferrera

Curso intensivo de metafísca avanzada

Nota del autor: me gustaría especificar que a parte de las confesiones o a confesiones de cada uno, este post puede herir las sensibilidades individuales y/o colectivas de los lectores. Absténganse los débiles de corazón,  los fanáticos ateos o religiosos; y si esta advertencia se pasara por alto,  queda bajo su entera responsabilidad los efectos que pudiera causar a su persona la lectura del mismo.

Veo a dios, todos los días (como diría el niño del sexto sentido). Sí, sí, han leído bien. Lo veo desde lo alto mirándome con gesto de aprobación. Y como no soy persona egoísta, es decir, de naturaleza generosa y afable, he decidido compartir mis perlas de sabiduría. ¡OH no!, no me den las gracias, lo hago con sumo gusto.

¿Cómo ha ocurrido esto? ¿Cómo yo he sido elegida y uncida con tal bendición? A la primera pregunta les remito a “Cosas que te pueden ocurrir cuando te apeas de una guagua (autobús)”; a la segunda, es más difícil de contestar. Un cura diría que dios escribe recto en renglones torcidos, signifique lo que signifique (solo ellos pueden quedarse tranquilos soltando tremenda parrafada sin pestañear).

¡Veo a dios, todos los días! Es que ni yo misma me lo creo… pero no solo a él sino a toda la corte celestial en peso, con arcángeles, querubines, y todo ser alado de las inmediaciones. Soy la envidia de aquellos que buscan la perfección a través del martirio, del dolor y el suplicio, de aquellos que todas las noches se ajustan más el cilicio, se fustigan con maromas o caminan descalzos sobre carbones encendidos.

¿Cómo lo consigo? Cojan lápiz y papel, que voy a describir las herramientas necesarias para tener una experiencia extrasensorial, metafísico –  religiosa:

Poseer una herida más o menos grande y no muy profunda (lo suficiente para que los receptores nerviosos hagan su trabajo) en alguna parte del cuerpo, a ser posible en una zona de extrema sensibilidad, que cumpla estas especificaciones: que esté quemada con ampollas, en carne viva (a gusto del consumidor), que tenga incrustada en ella piedritas, tierra u otros materiales (un consejo, el asfalto es lo mejor ya que además de lo anteriormente descrito contiene aceite de coche, alquitrán y otras sustancias indeterminadas).

No tomar ninguna sustancia química o natural que altere la experiencia, véase anestesia, anti inflamatorios, etc. (en mi caso fue sencillo, no toleraba la anestesia local)

Y un enfermero/a que esté dispuesto a ayudarte en tu ascensión espiritual, a pesar de tus ruegos. Porque esto, señores, es un trabajo de equipo. Si el enfermero/a realiza bien su cometido, ya estén relajados o tensos, lograrán al menos observar todas las constelaciones al completo.

Mi enfermera es una persona aplicada y que se toma su cometido con mucha profesionalidad: corta, raspa, desincrusta y limpia que es un primor. Tanto es así que ha tomado mi talón como si fuera un caldero quemado al que hay que frotar hasta dejar reluciente. Gracias a ello, asciendo al nirvana todos los santos días, hacia mi entrevista con el altísimo.

No quiero aburrirles con nuestras conversaciones, solo decirles que parecen eternas.

-¿Gozas mi vida?

– Inmensamente, mi amor

Así que yo, junto a otros pocos privilegiados como Warren Sánchez, conozco la verdad y es irrefutable… dios existe aunque sea solo para cagarse en él.

Por Arminda C. Ferrera