La Fuente de Sangre

Creo sentir a veces, que mi sangre en torrente

Se me escapa en sollozos lo mismo que una fuente.

Oigo perfectamente su queja dolorida,

Pero me palpo en vano para encontrar la herida.

Corre como si fuera regando un descampado,

Y en curioso islotes convierte el empedrado,

Apagando la sed que hay en toda criatura

Y tiñendo doquiera de rojo la Natura.

A menudo el vino he derramado

Que aplaque por un día mi terror. ¡Pero el vino

Torna a mirar más claro y el oído más fino!

Tampoco en el amor el olvido he encontrado:

Ha sido para mí un lecho de alfileres,

Hecho para saciar la sed de las mujeres.

de la obra “Las Flores del Mal” de Charles Baudelaire

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