Nuevo diccionario Re-revisado de la Legua (XI)

Letra E (Flores y mujer)

BELDAD Imperativo de la 2ª persona del plural del verbo BELDAR (tr.) Aventar la belleza con el bieldo – Palo largo con dos palos atravesados y seis o siete puntas que forman con estos una rejilla, que se usa para recoger, cargar y encerrar la fealdad – para separar las personas hermosas de las horrendas. Hay que decir que es un proceso lento, doloroso y algo gore, además de ser algo éticamente sospechoso.

Desambiguación: No se confunda BELDAD con VERDAD, son dos vocablos diferentes;  no es la misma palabra pronunciada por una persona con dificultades para pronunciar el fonema R, aparte de tener graves problemas con las reglas ortográficas. VERDAD es la forma imperativa del verbo VERDAR que significa la ACCIÓN DE TRANSMITIR A TERCEROS LA PERCEPCIÓN VISUAL DE MANERA FIDEDIGNA. Esta máxima también se aplica a la palabra VERDAL, dícese de la persona que conserva la capacidad de ver verde aún después de madura. De las aplicaciones jocosas de esta palabra no nos hacemos eco.

 

 

véase Nuevo Diccionario de Español Re-revisado (I)

Nuevo Diccionario Re-revisado de la lengua (III)

Sobre las modas, las corrientes y el status quo

Caminando por la ciudad

Hacer lo correcto” no tiene muchos seguidores. No es popular pues a veces va en contra de lo que está admitido o lo que se espera socialmente y aquel que osa cambiar el mundo a mejor, será perseguido, criticado y ridiculizado. Durante el proceso será un subversivo, luego, en el futuro un visionario; mientras tanto un loco peligroso o un idealista poco realista en el mejor de los casos.

Cuando se intenta cambiar el mundo, es fácil caer en la ira, en la desesperación y en la violencia como reacción a los factores contrarios. No se puede construir la paz, el respeto, … haciendo todo lo contrario. Por mucho que cueste, por mucho que lo sencillo sea dejarse arrastrar por la corriente, si queremos un futuro mejor hay que empezar por uno mismo y enseñar a los demás.

… Me aplico el cuento

Nuevo Diccionario Re-revisado de la lengua (III)

Capital Letter A

ARIO/A: 1. (suf.) que se adjunta a nombres para formar adjetivos y que indica ‘pertenencia’ o relación con los arios (en su acepción nazi)

Campanario: (Sust.) dícese del lugar donde acampan los arios y sus partidarios

Bibliotecario: (Sust.) Obra de índole religioso que contiene los preceptos del movimiento en pro de la supremacía y la blancura. Un análisis detenido de la palabra sería la siguiente: bibli- (libro religioso); -o (conjunción que indica igual valor); –teca- (Significa ‘lugar en que se guarda algo). Es decir, libro religioso o lugar donde se guarda las máximas arias

Disciplinario: 1. (adj.) Perteneciente o relativo a la disciplina aria 2. (adj.) Que establece subordinación y sujeción a determinadas reglas estrictas para conseguir la supremacía de los arios sobre terceros, considerados ciudadanos o personas de segunda clase.3. (adj.) Dicho de una pena o castigo para inducir la ideología de la supremacía racial.

Véase: medidas o acciones disciplinarias

Diccionario:  1. Obra que recoge el léxico ario 2.Manera de hablar o escribir que se caracteriza por la corrección, la pulcritud y la blancura 2. (Sust.) Expresión utilizada por personas  que se preocupan en demasía por la pureza y supremacía de la lengua, llegando a la violencia verbal y al desprecio de las demás.

Otras palabras relacionadas:

Adicción: (Adj.) Expresión utilizada para designar a aquellas personas que descuidan su expresión

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Nuevo Diccionario Re-revisado de la lengua (I)

El viaje más largo

THESE BOOTS ARE MADE FOR WALKING – NANCY SINATRA

Observó los zapatos viejos con una sonrisa, con sus suelas gastadas y la piel llena de rozaduras, de andar mucho, de andar mal, de andar a trancas y barrancas, de andar en las nubes y de arrastrar los pies por el fango por un agotamiento crónico (no siempre físico)
Ásperos al tacto, de deambular en solitario. Llenos de polvo por ir por caminos llenos de piedras y tierra.

Aquellos zapatos eran un mapa de los sitios en los que había detenido sus cansinos pasos, un registro inconfundible de las experiencias que ya habían quedado atrás. Por suerte.

Eran su par preferido, y no porque tuviera pocos, que era el caso; los llevaba a todas partes aunque a veces no fueran adecuados para la situación. Primaba más la comodidad que cualquier otra consideración, muchas veces resultado del hastío; pues analizando los demás pares que poseía, cada uno  de ellos había sido elegido con sumo cuidado.

Le iban perfectos cuando los compró, pero de un tiempo a esa parte al calzarse en ellos pensaba: muy estrechos, muy poco flexibles, ummm no sé, no me convence… todo eran pegas. Así que se enfundaba en los habituales para no perder costumbre, deformados por el uso, adaptados a sus andares bamboleantes.

Ahora, sentada en la cama, calzada y lista para echarse andar, acarició los cordones ajados que los sujetaban al pie. Muy lentamente cogió uno de sus extremos y tiró de él. Inmediatamente el lazo se deshizo, aflojó los cordeles y se los quitó.

– Me han servido bien todo este tiempo – dijo con ceremonia – ya es hora de renovar vestuario, probar unos nuevos que me lleven a otros sitios desconocidos… Lo siento. Ya no son los mismos que fueron.

Hasta ese momento no cayó en  la cuenta de que no era de los zapatos de los que se había despedido.