Nuevo Diccionario Re-revisado de la lengua (IV)

UUPS!: 1. Exclamación utilizada por los científicos rusos, y en general la comunidad científica, cuando hay una queja o crítica de sus actividades. Está relacionada con un suceso acaecido en la madrugada del 1 de enero de 2004, cuando un grupo de científicos rusos haciendo horas extras en el laboratorio, decidieron brindar con unas botellas de vodka por el año nuevo. Una cosa llevó a la otra y terminaron jugando en vivo y en directo a las batallas en las dependencias, lanzándose leche en polvo (Ca) y las botellas de vodka (V) ya vacías. Con las consiguientes, lesiones, heridas lacerantes, el desorden y el destrozo del mobiliario que resultó de la velada. Un mes más tarde ese mismo equipo anunció el descubrimiento de un nuevo elemento químico al que llamaron Unumpentio, (Uup) para los amigos. 2. En el videojuego Call of Duty: World at War, Call of Duty: Black Ops y Call of Duty: Black Ops 2, hacen un guiño a dicho suceso pues el elemento 115 extraído de un meteorito, es el causante de la creación de muertos vivientes (véase efectos secundarios de intoxicación etílica o resaca monumental).

UNUMPENTIO: Castellanización de la palabra UNUMPENTIUM, cuyo verdadero origen resulta de la exclamación ¡Un -Un – Petium! dicha por un científico en estado avanzado de embriaguez cuando observó un Ordenador Pentium volando hacia su cabeza durante la famosa batalla del 1 de enero de 2004

Sobre lo inevitable

Femme Fatale Desktop by Stuntkid

Je ne veux pas travallier – Pink Martini

Con una solitaria copa de líquido ambarino con dos piedras de hielo a medio derretir en la barra de un bar, las uñas pintadas en rojo sangre… seguramente por arrancarle el corazón a los hombres,  acerca el vaso a sus labios carmesíes mientras levanta el velo negro que ensombrece su mirada. Sentada en un taburete, mostrando con algo de provocación sus elegantes piernas cruzadas tras la abertura de la falda, acariciadas por una medias como humo y sus zapatos de tacón negro,  la mantenía fuera del alcance de los mortales comunes.

Esperaba al hombre de sombrero de ala ancha y gabardina que fumaba Ducados… para que la invitara a un trago… un tipo duro al que no le quedara corazón que pudiera devorar. Pues inevitablemente un verdugo no tiene razón de ser si no posee una víctima a la que martirizar… y viceversa. De eso iba la historía: vestidos así no había otro fin posible…

Fuego dentro del agua…

Y lejos de degradarse con el tiempo, como las letras escritas en un papel, cada día, cada noche, cada instante, en cada aliento, se hacía más fuerte y  más insondable, tanto que no hallaba principio ni final en esa inmensidad;  en ese silencio calmo henchido  de aquello que no se podía explicar con palabras.  De todo aquello que provocaba la risa y el llanto más sinceros, la cálida euforia desbordante y la respetuosa quietud,  al mismo tiempo.