Sobre lo divino y lo mundano

¿Cuando comenzó, tuvo alguna vez algún principio o siempre fue eterno? Los mortales tenemos dificultades al racionalizar la eternidad, la entendemos “hacia delante” pero nos cuesta comprender que algo o alguien no haya tenido nunca un inicio, sino que siempre es, fue y será. Si Ello en algún momento de su existencia, no fue consciente de sí mismo, no lo recordaba. Era irrelevante.
En el todo, pues estando Ello nunca pudo existir el vacío, el pensamiento era potencia y acción.
¿Qué pensaba Ello en su inmensidad? Dentro de sí creaba formas y conceptos, algunos eran de evolución pausada y otros eran mutables y dinámicos. Una de las veces, ideó un lugar donde la energía estuviera concentrada en infinitud de puntos en el espacio, porque ya había experimentado la continuidad en todas sus acepciones; al hacerlo se formó la luz y la oscuridad a su alrededor. Se complació del resultado, pues el contrate era hermoso. De esa forma se crearon las estrellas.
Disfrutaba con la mera contemplación, ideando variables aleatorias que modifican la esencia misma del pensamiento, dándole aspectos dispares.
¿Cuánto tiempo pasó? Una eternidad.

Con su voluntad las puso en movimiento y observo extasiado el espectáculo. Por primera vez, percibió los sonidos que creaban sus estelas, el crepitar de las luminarias, el zumbido de la atracción entre los cuerpos celestes: su música le conmovió; era constante, tranquilo, exacto.

Lo que le incentivó no fue la insatisfacción sino la curiosidad, y el deseo de seguir aumentando la belleza de lo que había imaginado. Integró nuevos intervalos y acordes. Enfrió estrellas pues emitían de esa forma notas más profundas.

Acostumbrado a pensar en infinitos niveles de pensamiento ideó, en un golpe de creatividad, un plan. Su obra maestra. Sistemas al principio sencillos que se irían haciendo más complejos a medida para terminar en un gran crescendo. ¿Para qué ponerlo en práctica a la vez? Como en un concierto fue integrando los distintos instrumentos poco a poco para ir disfrutando de cada una de sus partes. Y todas eran importantes, pues cada una cumplía su finalidad. Pero su relevancia no tenía nada que ver con el tamaño, la duración u otra dimensión cuantitativa: algunas de ellas persistían en el entramado de su composición y otras eran matices fugaces, efímeros, brutales, delicados, únicos, hermosos… así surgieron los mortales

Por Vayn Dreth Patriarca de Anaxull

Historias de Nohm

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La línea curva del deseo

“Una y otra vez evocaba la danza, cuando mi mano reposaba en su espalda y sus ojos clavados en mis pupilas me abrasaban.

Y el olor a su perfume, que aún estaba metido en mi cuerpo envolviéndome; y la tensión de su alboreo cuello esbelto, unido a la curva de su hombro en la que deseaba posar mis labios. Hundirme en sus cabellos dorados, estrechando su busto contra el mío.

Y es que encontraba un placer indescriptible en la agonía de mis pensamientos, en saber que posiblemente en esa vida no podría alcanzar tal anhelo. Así pues sería terreno de lo onírico, en cuyo reino ella se rendiría al seguro paso de mis caricias y mis palabras henchidas de ferviente apasionamiento; un mundo en el que ella me profesaba amor eterno.

En ese sueño, que tantas veces había vivido, su vientre era mi cálido lecho, el hogar a donde quisiera regresar “

Anmarell Farwood

(Historias de Nohm)

Veneno en la piel

Sink down to me – Marlango

¿Qué más quieres robarme, maldita?

Si mis alientos ya no son míos

sino de tu fragancia.

¿Qué más quieres robarme, maldita?

Si mi vida ya no es mía

sino de tus ausencias.

¿Qué más quieres robarme, maldita?

Si el tiempo ya no significa nada

sino vacio entre nuestros encuentros.

Y hasta eso me has robado

habiéndome liberado de tu prisión

de tu vida me has sacado

y de todo esto solo me quedan

tristes sueños envenenados

del tiempo que pasé a tu lado,

en tu aroma

intoxicado…

Tydrell Enkira (Historias de Nohm)

Escrito Por David Urquía

En la oscuridad…

–         Puedes gritar cuanto quierasmiró a su alrededor abriendo sus manos como si quisiera mostrar todo el espacio a su alrededor – Estamos solos tú y yo.

Se acercó a su cuerpo atado suspendido en medio de la habitación, enfrente suya para que le mirara a los ojos y viera por sí misma que no iba a mentir:

–         Podemos hacer esto de dos maneras. Ambas llegarán al mismo resultado. La única elección que tienes ahora es cómo vas a estar cuando consiga lo que quiero – Se paseó a su al rededor sin apartar su atención de ella – A lo mejor albergas la esperanza que te salven, que mueras antes de que eso ocurra – se acercó a ella de nuevo para que sintiera su ansia – o que me conmueva tu dulce rostroemitió risita de complacencia – Primero, te negarás a hablar; anularé tus defensas con contundencia. Luego, intentarás mentirme, me enfadaré y desbarataré tus urdimbres con afilada precisión. Probarás mil maneras de evadirte pero yo estaré ahí como si estuviera dentro de tu ser llegaremos a ser íntimos amigos.

Olía su sudor, su miedo destilado en cada poro, mezclado con ese olor a rosas embriagador.

– No tengo prisa. Medita lo que te he dicho – lentamente se separó de ella y tomó rumbo hacia la puerta ¡ah, una cosa!, el hecho de que te hayas mordido la lengua para no conversar amablemente conmigo ha sido ingenioso y valiente pero recuerda: no necesito que hables.

Dedicado a Kïlme InnGrull

Historias de Nohm

De lo que le dijo un Señor de renombre a un cretino

Vuestra merced me acusa de Invertido,

Eso será porque sus oídos oyen

De mis labios pútridas y airadas palabras ¿tal véz?

Y quizás porque salen de mi ano

Floridos y rimbombantes pareados.

¿Sodomita? No, yo soy de aquí mismo

A tan lejos no he llegado en mis escarceos.

Ni sado ni sodo, si por vocales anda despistado

Que no me molesta amablemente explicárselo.

Mi dieta es de lo más sencilla

No, no como rabos ni flores,

Mejor un buen trozo de carne

Cuantas veces me place,

Soy de buen paladar

Y las hortalizas los viernes

Y las fiestas de guardar

Un consejo gratuito le voy a brindar

Preocúpese por lo que sale de su boca

Y de sus acciones impropias y pías

Que yo me guardo de lo que entra por la mía.

Por Thallayn Luorell

Historias de Nohm