La maldición del tiempo

El tiempo todo lo cura o lo maldice,

Pues es Inconstante y caprichoso.

A veces se evapora en un parpadeo,

 a veces se demora en estasis que eterno parece.

Por eso dicen que vivas el presente;

Fugaz, efímero, sí.

Pero sin ninguna perspectiva.

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Sobre la complejidad Humana (10)

Me comen los nervios de las patas para arriba

Tengo el estómago cerrado a cal y canto

Y el esfínter ligero como una llave de paso.

Me gustaría ir a la velocidad del hiperespacio

Que no es lo mismo que hiper despacio;

Tener ocho brazos, mil ojos

Y dos cerebros para discutir conmigo misma

Y tener una segunda opinión.

Para estresarme solo tengo una vida,

Preferiblemente durante ocho horas diarias;

Desgraciadamente para infartos,

Solo tengo un corazón.

Qué esperaban, soy humana,

Ni más ni menos

No un monstruito de ciencia ficción.

 

Y apesar de todo, soy feliz… he ahí la complejidad humana

Sobre bardos, bufones y damas airadas (Diálogos Cruzados)

Antes que nada decirle a vuestra señoría que me ha sorprendido su observación, pues hablaba con un cretino y no con vos. Primero me alaba y después me acusa que por espíritu deportivo voy descalabrando los sentidos de cuantos sujetos se me pongan por delante. A nadie he imprecado que antes no se haya merecido con creces mis desplantes, y no viene mal que en ocasiones se despejen los humos que  nublan a ciertos individuos en los reales salones. Nubes tormentosas, nieblas insondables…

 Pero ya que se siente usted ultrajada por la forma de expresarme y tan preocupada se encuentra porque el vulgarismo cale en mi arte, intentaré para que no haya ninguna duda responderle claramente.

Mi muy señora mía, entre las grandes

Figuras de la música os tengo,

No empañemos la deferencia con ego,

Aunque duelos de ingenio sean agradables.

Sonetos querían vuestras mercedes

Y sonetos hasta hartase entrego

Aunque mis letras hagan oído vago

Y en vuestras carnes hagan marcas crueles.

Pues el arte es esposa amante,

Veleidosa las más de las veces

Según esté su ánimo cambiante;

Con ella me esposé hasta la muerte,

Quisiera decir que hay noches dulces

Pero no quiero resultar cargante.

Y ya recogiendo el guante que arrojado

Habéis a mi semblante, sin molestia

Le respondo y sin falsa modestia

Que de inteligencia ando sobrado;

Que mejor uso al espejo ajado

Le doy, que  gritar una y otra impudicia;

Para ejercitar mi mente soberbia

Miles de sujetos hay a mi lado,

Que tan amablemente se prestan

A dejar sus intelectos trasnochados.

No dolerán  mucho las letras que restan

No juraré por si al final le pesan,

Y en vuestra cándida alma anclados

Las palabras de este bardo envilezcan.

Sin embargo, como sabe no soy de los que callen. No lo hago por hastío o divertimento, lo prometo; es ante todo una cuestión de equidad a cada cual lo que se merece, pues ante todo soy un caballero ¿o no le parece?

Perdone que me sonría, mejor no conteste.

Por Thallayn Luorell

Historias de Nohm

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