Masoquismo… más allá del amor (II)

Mi corazón un cenicero,

quemado y enengrecido por tu desprecio;

mi mente un vertedero

de las ofensas que olvido y custodio;

mi alma un sumidero,

que las aguas calmas en ella no calan;

mi cuerpo tu asidero,

que de ira y golpes marcan.


Todo yo soy lo que tú has hecho,

y por eso me odias y me amas a destiempo

Todo yo soy lo que he dejado que hicieras,

y por ello no cabe en mí ni el amor ni el respeto.

por Arminda C. Ferrera