Vaya al infierno a quejarse

–          Uy, qué susto más tonto me has dado – dijo llevándose la mano al pecho de la impresión -.

–          Lo siento, deformación profesional…

–          Supongo que sí… – miró a sus ojos de noche profunda – Eres bastante sigiloso, no te oí llegar.

–          Son años de experiencia – dijo mientras le hacía un gesto para que empezara a caminar junto a él- Nunca me ha gustado correr detrás de la gente. Al principio avisaba pero más de uno salía huyendo…

–          Por curiosidad ¿cómo ha sido? – pensó un poco – ¿el tabaco? – negó con la cabeza – ¿el corazón? ¿atropellado?

–          No

–          ¿Entonces qué fue?

–          Una bala en la cabeza – el hombre se paró en seco algo conmocionado – En realidad vaciaron todo el cargador, pero definitivamente fue la bala en la cabeza, la última.

–           Siempre he sido un hombre difícil – asintió y diría que sonrió si no fuera porque le daba respeto atisbar debajo del mato pesado y oscuro que le cubría -.

–          Me acuerdo del veneno, estuve esperando por ti horas. Me cansé y decidí marcharme, estaba de bajón… Tu mujer es todo un carácter.

–          Sí, quería quedarse con toda la fortuna… el divorcio no estaba hecho para ella.

–          Te manda recuerdos, por cierto – siguió caminando como si tal cosa – De todas las veces que me has hecho esperar, la que más gracia me hizo fue aquella vez que te pasaste tomando viagra, pero aún así sobreviviste… increíble.

–          Mi amante me dejó después de aquello…

–          Sí, algo me comentó en su momento. La verdad es que no habla muy bien de ti… oye, casi se me olvidaba – dijo golpeándose la frente con la mano. Rebuscó entre sus ropajes y sacó un papel blanco doblado- Mis honorarios – le arrebató bruscamente la factura y le echó un vistazo-.

–          ¿No te parece excesivo?

–          Nunca dije que fuera un servicio gratuito

–          Esto no lo puedes cargar a mi cuenta, mi padre estaba moribundo, simplemente le alivié el sufrimiento, fue un acto caritativo.

–          ¿Caritativo? Cuál de las veces: ¿la que le empujaste por las escaleras, o cuando le pasaste el coche tres veces por encima…?

–          No pienso pagarte ni un mísero centavo… – dijo airado-.

–          Vete a quejarte al infierno

Por Arminda C. Ferrera

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7 comentarios en “Vaya al infierno a quejarse

  1. Kiram, este no es MORT solo el suplente en vaciones, MORT es más carismático.
    Vittt, como siempre la muerte tiene respuestas para todo 😉
    Muchas Miradas 🙂
    Kylerath, ya estaba muerto
    Ernesto, gracias

  2. Pingback: Los Cuatro del Apocalipto | Eariandes

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